Ayer regresó de tierras alpinas un amigo mío de iniciales JC al que de aquí en adelante llamaremos "el austriaco". Como el tren hacia Córdoba lo tenía para hoy por la mañana decidimos que lo más sensato era salir a muerte. Durante nuestras maquinaciones se nos agregó al equipo uno de mis compañeros de piso de cuya identidad esta vez, dado el nivel de enajenación mental de los hechos que voy a relatar, no daré ninguna pista.
Después de un rápido botellón, que se vió interrumpido cuando mis dos compañeros de jarana decidieron hacerse un bocadillo con las últimas viandas comestibles que quedaban en casa (dos anchoas, una para cada uno, mozzarela, queso en lonchas y atún en escabeche), nos dirigimos a tomar un taxi con destino a la discoteca JOY Eslava (abierta los 365 días del año de 00:00 a 06:00).
La cosa estuvo dificil para encontrar una lucecita verde, tanto que se produjeron un par de escenas de tensión en las que se vió envuelto "el austriaco", a quien se le había ido un poco la mano con el alcohol y había olvidado su móvil en mi casa. Paso a reproducir uno de esos momentos:
Aparece un taxi ocupado con una muchacha de muy buen ver, y se produce la siguiente conversación:
Austriaco: ¡Illo!, ¿a dónde la llevas?
Taxista: ¡A casa!
Austriaco: ¿A Cádiz? ¡Pues me voy con vosotros que yo soy de Córdoba y me pilla de camino!
Ante el ademán de montarse en el taxi de nuestro protagonista el taxista acelera aprovechando que el muñequito se ha puesto rojo.
Austriaco: ¡Gilipollas!
El taxista frena amenazante y el Austriaco se cambia de acera para evitar males mayores.
Por fin conseguimos encontrar un taxi. Al pasar por la Cuesta de Sto. Domingo comento al taxista:
"Este parquecito lo han dejado muy bien, con su aparcamiento debajo"
A lo que el taxista responde: "Esto lo que son son cuatro bancos de mierda"
Es entonces cuando interviene mi compañero de piso para decir: "¿Usted no será socialista no?"
siendo respondido por un tajante: "No, yo soy comunista"
Como la situación se puede poner violenta y estamos cerca de destino le digo que pare al lado del Teatro Real. Al abrir la guantera para buscar el cambio descubrimos una bolsa de tamaño considerable con marihuana dentro...
Entramos por fin en JOY. Resulta que dentro se celebra la fiesta del Grupo Globalia (Air Europa, Pepe Travel, Ground Force, Halcón Viajes...) y la discoteca está llena de azafatas, azafatos gays, personal de tierra de aeropuertos y ejecutivos en los reservados (entre ellos nos parece adivinar a Javier Hidalgo, soltero de oro). El Austriaco acaba su copa y empieza a pedir compulsivamente, tanto que tengo que acudir a respaldarlo económicamente con dinero en efectivo para que la riña con el camarero no vaya a mayores. Después de dar 2 sorbos a su copa decide que ya está aguada y va a por otra. Tras recordarle enérgicamente que no tiene más dinero y ser desoido resuelvo dejarlo solo y si lo echan que lo echen... pero a los 5 minutos me dan remordientos y voy a buscarlo a la barra. La situación que me encuentro es esperpéntica:
El camarero mueve la cabeza en señal de negación mientras introduce reiteradamente una tarjeta en el lector. El Austriaco le conmina a que lo siga intentando. Al devolverle la tarjeta al austriaco me doy cuenta de que es el Carnet Universitario de su univesidad de acogida... por lo que le pregunto sarcásticamente si piensa pagar el resto de las copas con esa tarjeta o con el carnet joven. La respuesta no tiene desperdicio: "¿Tu eres gilipollas?... ¡si yo pago con esta tarjeta las comidas en la cafetería de mi facultad!. Tras meditar sobre el grado de estupidez de una persona y defecar mentalmente en todo el colectivo de los amigos borrachos pesados pago la copa con mi propia tarjeta y reprendo duramente al Austriaco.
Entonces me dice que lo he rayado y que no le dejo pedirse lo que quiere; que tiene 5 tarjetas encima y que en todas tiene muchíiiiisimo dinero. Que en diez minutos se va, con o sin nosotros.
En estas, estamos al lado de una barandilla sobre la que una chica apoya su trasero mientras besa a un compañero de trabajo. Sin previo aviso pierde el equilibrio y comienza a caer hacia atrás, pero su compañero la agarra por las rodillas y sólo la mitad de su cuerpo queda suspendida boca abajo, con los pelos rozando el suelo. En su caída hacia atrás cabecea mi copa directamente al suelo.
Pierdo la atención un momento y de repente el Austriaco ya no está. Lo busco repetidas veces por toda la discoteca pero nada, me quedo esperando junto a mi compañero misterioso en la barra de la entrada para ver si viene y subitamente un pedazo de rapado homosexual se nos acerca haciendo movimientos que pretenden ser un baile seductor. Huyo. Mi compañero se le queda mirando fijamente con una de las mayores jetas de desprecio que he visto en mi vida. Decidimos que nos vamos, pero la situación es crítica: tengo a un amigo borrachísimo, solo, sin dinero ni tarjetas de crédito y sin móvil vagabundeando por una ciudad que no conoce y a otro enajenado profiriendo gritos contra el colectivo gay...
Volvemos andando y a la altura de la Cuesta de Sto. Domingo nos cruzamos con un mendigo. Mi compañero misterioso al pasar junto a él grita sin venir a cuento: "¡Esto lo que son son cuatro bancos de mierda!". El mendigo lo flipa. A partir de ese momento me situo 25 metros por delante de mi acompañante para que nadie pueda relacionarme con él si se sortean leches. Hace un frío brutal y ambos nos protegemos la boca con el cuello del chaquetón. El resto del camino mi acompañante exhibe todo su repertorio de frases derechistas:
"Grupo Prisa, hijos de puta" (al pasar junto a la sede de dicha empresa en Gran Vía
"Mariconas, venid ahora si teneis cojones"
...
Y el apogeo llega con la repetición CONTINUA E INTEGRA del siguiente discurso de Blas Piñar:
Todas ellas proferidas a regañadientes y con la boca tapada por el chaquetón, con lo que la escena es realmente patética.
Cuando parece que estamos llegando a casa y todos los vapores etílicos se nos han pasado nos encontramos a tres chicas. Mi compañero empieza el cortejo con dudosos piropos machistas. Yo, avergonzado, decido irme a mi casa a dormir. Él consigue separar a su presa de la manada... y el resto ya es personal.
¡Saludos a todos, especialmente al Austriaco y a mi compañero misterioso!
jueves, 20 de diciembre de 2007
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1 comentarios:
Un apunte. Para que conste en acta... al final "el austriaco" llegó a tiempo para coger el tren...
Muy buen relato crack! un abrazo
Atentamente: el hermano del austriaco
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