viernes, 4 de enero de 2008

In memoriam

Antes de nada: ¡¡Feliz año 2008 a todos!! Retomo la actualización del blog una vez pasadas la mayoría de las fiestas navideñas y recien terminados los funerales por mi abuela. Ayer vi Troya y en aquella época los funerales duraban 12 días... ahora practicamente igual, si contamos la misa de los diez días. Tampoco hemos cambiado tanto.


Como la mayoría sabéis mi abuela murió la tarde del 24, así que la nochebuena la pasé en el tanatorio. Es curioso, pero la familia no se había reunido así por navidades desde hacía muchísimo tiempo, así que en cierto modo su muerte fue un último alegato en pro de la unidad familiar. Como al día siguiente no había periódico por ser Navidad, se dieron dos circunstancias: la gente cercana o muy cercana a la familia pudo venir a la misa y al funeral por ser "festivo"; y la no tan cercana no se enteró al no salir publicada la esquela. En este sentido se perpetuó hasta el final la costumbre de mi abuela de no querer importunar a nadie. Los que la conocimos sabemos que pagaba por no molestar y pasar relativamente desapercibida.


En mi opinión totalmente personal (que no tiene porqué ser compartida por nadie más en mi familia), y hablando con total franqueza, este final ha sido un descanso triple: primero descanso para ella después de aproximadamente 12 años de enfermedad; segundo descanso para sus hijos y la familia en general (quien tenga un familiar aquejado de algún tipo de demencia, y cada vez son más, comprenderá a lo que me refiero); y tercero descanso para todos nuestros antepasados fallecidos antes que ella, que estarían hartos de que les pidieramos que terminasen con tanto dolor absurdo y sufrimiento sin sentido.


Se acabó una vida, sí, pero también se acabaron las cenas en la residencia, los batidos de proteinas sustitutivos de la comida que ya no podía ingerir, el espesante, las llagas de decúbito por no poder moverse, las lágrimas nocturnas de mi madre y el número de Eva en la pantalla de su móvil que le hacían dar un vuelco el corazón... todo eso se acabó.


Yo no creo que haya un paraiso ni un infierno al que vamos después de morir, pero si creo que hay otra vida, la que proyectan nuestros actos y nuestras virtudes en los demás una vez muertos. Una persona nunca muere del todo si sigue viva en el corazón de otra persona. Por eso, la otra vida de mi abuela está para mí en los recuerdos que de ella quedarán por siempre en mi cabeza (contando con que la genética y el Alzheimer no me hayan jugado una mala pasada): cómo me enseñó a leer en su sempiterno sillón de orejeras verde con aquel libro, 365 cuentos para 365 días (que imagino que no fue editado en un año bisiesto), en el que un punto significaba contar en bajito hasta tres antes de continuar y una coma era sólo contar uno; o cómo se enfadó con mis primos y conmigo cuando una navidad montamos una trampa de cuerdas a lo Grand Prix en el recibidor de su casa; o cómo durante un viaje a Huelva nos perdimos y se vió en la necesidad de ir al baño y empezó a leer los letreros de todos los bares por los que pasábamos para ver si así animaba a mi padre a parar; incluso los menos amables, como cuando al principio de su enfermedad leía el primer párrafo del ABC, me miraba 3 segundos, olvidaba que acababa de leerlo y volvía a empezar a leer por el principio.


Todos esos recuerdos hacen que ella esté aun con nosotros en parte, y personalmente me animan a vivir de tal forma que mis acciones generen gran cantidad de recuerdos (principalmente buenos) en la gente que me rodea y en los demás en general, porque mientras más tiempo pase después de mi muerte sin que me olviden, más tiempo estaré viviendo esa "otra vida" en la que yo creo.

Veredas Tirado Cabrera

D.E.P.

2 comentarios:

Lavadora dijo...

La película de ayer se llamaba "el caballo" ¿¿no??

Pablo Báez González dijo...

Amigo Lavadora. Lamentablemente no he sido capaz de borrar este pedazo de parche que has incluido aquí... cosas de ser tan democrático y no activar la moderación de comentarios antes... En cualquier caso, para que la gente no piense que tienes ninguna anomalia :-) certifico que me has pedido que lo borre porque lo has escrito después de haber leído sólo 2 líneas y con el único objetivo de que yo dijese que la película se llamaba Troya para ganarme el "premio" que rima con ello... La cruda verdad es que el comentario es lastimoso... :-) pero te perdono porque se que está hecho sin mala intención y sin conocimiento ninguno :-).
¡Saludos!