lunes, 7 de abril de 2008

Capea 2.0

¡Saludos a todos!

Después de casi 2 semanas de inactividad, y azuzado por mi gran amigo el oso amarillo, me decido a retomar los post de kruggerland para contar lo acontecido en la jornada del pasado sábado durante la celebración de la I jornada lúdico-taurina del Chalet del Amor.

El día amaneció soleado y con una temperatura de escándalo, veintipocos grados que hacían preveer un fenomenal día de campo. Tomamos el primero de los autobuses que salió desde el Estadio sede del polvo de estrellas (by Alvarado) y en alrededeor de 50 minutos ya estabamos en la finca Victor Aguirre (notablemente distinta de la finca de San Lorenzo del Escorial que conocemos de las capeas del Mendel; en mi opinión, salvo por la minigrada que sólo cubría 45º de plaza, la finca del sábado está mejor preparada que la del Escorial, tanto por las mesitas de merendero como por el saloncito cubierto por si llueve).


Cuando llegamos ya estaban puestos los aperitivos sobre las mesas, la sangría preparada en dos barreños y las cervezas puestas entre hielo en otros dos. La gente del chalé nos estuvo explicando la trabajera que llevaban en los últimos días o como Makaay había estado friendo croquetas y empanadillas hasta las 5 de la madrugada del mismo sábado. El Capitán Pipi presentaba, de hecho, varias quemaduras y desolladuras en las manos causadas por el aceite de las susodichas croquetas.

Comenzamos a comer y a beber relajados mientras esperábamos la llegada de la segunda tanda de autobuses. Un accidente en la carretera produjo que los segundos 3 autobuses no llegaran hasta casí las 14:00, y entonces ya estábamos todos. La verdad es que la media de edad era superior a los 22 años, y entre los asistentes se encontraban muchas caras conocidas de ex-colegiales del Mendel y de ex-colegialas de otros Mayores de la Universitaria. Una buena amiga llegó a decirme: "Esta es la Capea del Mendel, pero de los mayores; la de los niños es mañana".
La ausencia más destacada fue quizá la más previsible: la del entrañable Numerovich, que una vez más excuso su asistencia en los últimos momentos.

Entre los invitados destacó por su indumentaria Lui el Espía, que acudió al evento ataviado con unos pantalones en rojo pasión que no dejaban posibilidad de pasar desapercibido. A pesar de que algunos trataron de mofarse de su pantalón por considerarlo propio de hombre asiduo a lupanares la elección de Lui fue una de las mejor valoradas por las señoritas.
Las niñas fueron esta vez mucho más recatadas y optaron, en general, por ropa cómoda y funcional, nada que ver con la Capea de Antequera que parecía una preview de la Pasarela Cibeles.

También hay que reseñar al grupo de los amigos del hermano de Mista (a quién felicitamos por su proximo casamiento), que acudieron a la Capea al parecer en el 2º o 3º día de una despedida de soltero que bien podría durar una semana. Como es tradición en este tipo de celebración, aparecieron con una muñeca hinchable que dió más vueltas que un manco en una canoa; lo realmente inquietante es que la muñeca en cuestión no tenía agujeros: ni en el bajo vientre ni en la cara, así que tal vez fuera una nueva muñeca light fabricada por Playskool porque si no no tiene mucho sentido.

La tarde fue pasando entre cervezas y vaquillas (por cierto, muy poco artístico el hecho de sustituir el inexistente capote por una sábana naranja de florecitas). En el aspecto taurino no hubo mucho que contar, ya que el alcohol aun no había hecho estragos y la valentía fue más bien escasa. Pitu saltó un par de veces la vaquilla (en realidad saltó por hacer el escorzo porque yo creo que con todo lo largo que es le bastaría con abrir un poco las piernas y ponerse de puntillas) y hubo algún que otro pase poco ortodoxo. La única niña que se atrevió con el animal se llevó un aparatoso revolcón y una sonada ovación de la plaza. Pochero nos privó inexplicablemente de la tradicional Pocherinha y Makaay estuvo ausente dado que andaba preparando la carne.

Este aspecto de la carne es, cuanto menos, curioso. Al parecer, tenían previsto sacar dos vacas para poder hacer una gran tanda de carne. Sin embargo sólo salió una vaquilla en primera instancia y no les dió tiempo a hacer toda la comida que pretendían antes de que llegara la gente. Y lo que es curioso es que la gente, aunque sepa que hay comida de sobra y que sólo hay que esperar que coma el grueso del personal para poder acceder a toda la comida sin agobios, se amontona junto a la barbacoa como si fueran refugiados de Darfur; las primeras chuletas desaparecen de las bandejas como los caramelos de la cabalgata de Reyes desaparecen en el suelo entre tropecientas manos.
Al final, insisto, creo que sobró abundante comida, y los que esperamos un poco pudimos comer todo lo que quisimos.

La sobremesa la hicimos en un animado grupo de conversación en el que, cómo no, la amenización vino ofrecida por Chechu. Entonadillo ya por algunas cervezas y con los ojos reventados por la alergia nos obsequió con todo un recital de chistes: unos buenos, otros malos y otros, sencillamente esperpénticos dado que sólo el se reía a carcajada limpia mientras los demás nos preguntabamos dónde estaba la gracia.

Cuestionado acerca de cómo podía ser que le hubieran cogido en Deloitte para trabajar el gurú del alcohol contestó con un rotundo: "Ahí donde me ves, yo en verdad no soy gilipollas", que a mí particularmente me pareció espectacular.

También nos habló de una fiesta erótica que tenía esa misma noche y a la que dudo que llegase en condiciones de hacer otra cosa que dormirse en el baño. Una amiga de Heidi le pidió por favor que le hiciera una boa y él, tras decir con sorna "¿Que te haga el qué?" accedió a medias, dado que el vaso era demasiado ancho e hizo lo siguiente:

video

Para los que hemos visto otras boas completas es un poco pufo, pero no deja de ser un documento paleonto-antropológico de nuestro tiempo.

Chechu, eres muy grande. Un pequeño homenaje con uno de tus chistes:

Se abre el telón, aparecen el número 1 y el número 2 llamando a una puerta. Toc-toc-toc-toc. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película?.........................................................................................................................................................

¿Sta er tre? (Star Trek)

De lo que vino después, la verdad es que no me acuerdo mucho. Soltaron otras dos vaquillas pero yo sólo vi la primera. Unos graciosos pusieron en medio de la plaza un barreño con cerveza helada, de modo que el que quisiera una tenía que salir al medio y arriesgarse a ser volteado por la vaquilla. Lo más parecido al Grand Prix que he presenciado en mi vida duró 2 minutos, justo el tiempo que tardó el animal en reventar el barreño y tirar el agua, las cervezas y el hielo.

Posteriormente comenzaron a servir copas y la gente, a medida que la noche y el frío fueron cayendo, se fue refugiando en el saloncito de la casa, en el que, para qué vamos a mentir, hubo bastante bastante perreo. Frases como: "Vamos a lo oscuro que tu novia no se va a enterar" pudieron ser escuchadas por algunas personas cercanas al que esto escribe. Yo sinceramente, recuerdo muy poco de esta última parte. Sólo me acuerdo que Saparu, El Lavadora y el Pollingston estuvieron imitando al unísono mi genuina tirada de copa por detrás de la espalda, aunque ni siquiera se acercaron a mi espectacular movimiento de codo.



Lo más lamentable, al menos para mí, llegó al final. Cansado y ampliamente quemado por el sol (como el 70% de los asistentes a la Capea) me dirigía a coger los primeros autobuses de vuelta (los de las 22:00) cuando el alcohol, la oscuridad y un pequeño bache me hicieron tropezar y caer de bruces sobre el camino de acceso a la finca (recién asfaltado) con el resultado de un pantalón roto, una rodilla hecha mistos y un par de arañazos en la frente. La situación era tan patética que me sumí en una especie de catarsis, me subí al autobus y me senté en la primera fila deseando sólo llegar a Madrid y acostarme. En esas aparecieron el Lavadora y el Pollingston para ayudarme, y viendome la herida en la frente pensaron que me habían zurrado y se pasaron 20 minutos intentando sacarme qué me había pasado, a lo que yo, avergonzadísimo, contestaba que nada por no contestar que me había caído como un tremendo pardo.

Finalmente, y tras varios rifirrafes del Lavadora con el chofer del autobus y con el taxista que nos trajo a casa alcancé mi cama y el día taurino se acabó para mí.

Por cierto, mi pantalón no verá nunca más la luz de un nuevo día.

P.D.: Una vez más, la gente del chalé se lució con una organización espectacular, y todo el mundo, incluídos los que a priori no conocían a nadie, se lo pasaron genial.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

3 comentarios:

Numero dijo...

freddi soy el Numero, que sepas que sigo tu web, espero que andeis todos muy bien, me imagino como lo pasariais en la capea, dale recuerdos a todos!! PD fui a Cordoba 2 veces y he estad con winnie y el cani haber si nos vemos pronto, Un abrazo muy grande desde tierras de Al-Andalus!!!!

Pablo Báez González dijo...

¡Saludos entrañable Numero!

Gracias por seguir mis crónicas. Suponemos, puesto que te vemos poco, que te va muy bien por Graná y con tu chiquilla.

Dado tu andalucismo reconocido, no puedo resistir la tentación de felicitarme por los excelentes resultados de Coalición Andalucista en las pasadas elecciones. :-D

¡A ver si nos vemos!

Numero dijo...

Jaja no pasa nada con las elecciones, aunque el dia menos pensado cerramos despeñaperros...

Prometo ir alli pronto, lo que pasa ponerse y hacerlo, entre el trabajo y todo es un follon, aunque de todo corazon tengo ganas de veros. Fui a Madrid hace poquillo porque salia para Munich y ya me dijeron en el Chalet que poco te falta para la boda, sigue asi!!jeje yo con la xikiya sigo, me he rehabilitado las malas costumbres nocturnas de marisqueria...

seguimos en contacto, Un abrazo para los de tu piso y a todos!

El Numero