viernes, 16 de mayo de 2008

Requiem por Rafael Oscar Luna Rojas, aka "Rafael de la Guetta"

¡Saludos a todos!
Mi vida de las últimas semanas se reduce a comer, dormir y hacer entreguitas de mierda. Por eso no he podido escribir nada desde hace semanas. En realidad esto no es del todo cierto, gran parte de la inactividad de este blog se la debo a Grand Theft Auto IV, esa obra maestra de los videojuegos de la que soy poseedor desde dos horas antes de su puesta a la venta 'oficial' en España gracias a una cajera ecuatoriana del Opencor... pero de ese tema hablaremos en otro momento.

De lo que hoy quiero hablaros es de un amigo, un amigo que nos dejó el día 4 de mayo. El bueno de Rafa Luna se nos fue la madrugada del último día de cruces. Las circunstancias que envuelven su muerte no son del todo diáfanas, y en estos casos da igual cual haya sido la realidad, puesto que lo que va a perdurar es la versión 'extraoficial' transmitida por el boca a boca de corrillos y cafeterías universitarias.

Por eso, yo hoy no voy a recordar a Rafa por cómo murió, sino por cómo vivió.

Lo cierto es que yo no puedo hablar de su infancia, ni siquiera de su adolescencia porque no lo conocía... La primera vez que lo ví fue en un cumpleaños de mi primo Leandro (el de hace 5 o 6 años), junto a otra tanda de muy serios personajes. Desde entonces pasamos 2 o 3 años de salir 'practicamente' en pandilla, y digo practicamente porque Rafa no era muy de atarse... él tenía sus 2 o 3 grupos de 'leales' y elegía cada día el plan que más apetecible le parecía.

Rafalín era un vividor, de los que ya quedan pocos. Su sitio quizá hubiera sido una corte Versallesca del siglo XVIII, rodeado de ostentación, libertino divertimento y agradables pasatiempos. Y que conste que esto no tiene nada de malo... yo pienso que con lo que más disfrutaba era con una reunión de amigos alrededor de unas copas, una buena comida o unas bonitas mujeres... y eso es lo normal. Si alguien quiere criticarlo por su modo de vida debería plantearse si es 'más normal' disfrutar más con el trabajo o cómo Rafa lo hacía.

En mi modesta opinión, era una persona bastante insegura y poco dada a abrirse a los demás; habrá gente que diga que no había persona más extrovertida que él, que hacía más amigos en la barra de un bar que un niño en el primer día de guardería... y es cierto, pero ninguno de esos 'conocidos de discoteca' llegaban a gozar de la confianza de Rafa para contarles sus problemas, los de verdad.

Fuera o no una cubierta externa, esa alegría de Rafa era desbordante, un torrente de vitalidad que siempre estaba dispuesto a desparramarse por alguna calle cordobesa, para lo cual sólo necesitaba uno o dos compañeros de jolgorio: 'lugartenienentes', como los denominamos posteriormente Juanjo y yo. Y era junto a estos 'lugar' cuando Rafa sacaba su vena más artística: su repertorio de chistes 'politicamente incorrectos', sus 'performances' como la del pajarito (en la que dejaba la copa en la barra, se acercaba agitando las manos como un pajarillo revoloteando y bebía de ella con la boca simulando ser un pico) o la de las banderillas (en la que cogía su copa y la de otro y las 'ponía' bien altas en el lomo de algún conocido o de alguna que por allí pasase), sus gritos de guerra ('saaa, a rass faisán') y tonadillas satíricas como la Canción del Tomate:
"Pero que culpa tiene el tomate,

que está tranquilo en su mata,

y llegan cuatro hijoputas

y lo meten en una lata."


y otro millar de tonterías y chorradas que, encadenadas sin descanso alguno, te hacían llorar de la risa.

Rafael Luna es la única persona que he conocido que era infinitamente más graciosa sobria que bebida, y esto no es fácil de conseguir.

Se agolpan en mi cabezas sus gestos (como cuando revoleaba la mano simulando estar dandole unos cachetes a una amante), sus expresiones (siempre que ibas a recogerlo te hacía la pregunta de rigor: "¿Que te parece? ¿Estoy 'putito' o no?") o sus comentarios jocosos (sobre todo los que hacía sobre el Pichín, el dueño de un bar donde trabajó durante un tiempo: "Eres más desgraciado que el Pichín, que pa una vez que la mete en caliente va y deja preñada a la tía" (por eso él mismo lo apodó "El Pichín").


Supongo que a los que no lo conocieran todo esto no les provocará risa... pero creedme... si lo hubieraís visto tendríais ahora mismo la misma sonrisa que yo tengo mientras escribo esto marcada en los labios.

Todas esas juergas lo llevaron a perfeccionar tanto el papel que creó un personaje con vida propia: Don Rafael de la Guetta, "un caballero español de vida bohemia", que no era más que su alter ego truhán y tenorio, y que todas las noches que compartí con él sacaba a relucir.

Una vez, estando en una convención en Madrid alojado en el Hotel Castellana Intercontinental (benditas dietas de la Delegación de Alumnos de Etea) solicitó al servicio de habitaciones unas sales de baño relajantes y un par de puros Cohiba a nombre de Don Rafael de la Guetta, y dado que dos plantas más arriba había hospedados unos subditos saudíes organizando una tremenda bacanal (según nos había informado previamente el botones), el señor de la Guetta decidió no ser menos y se atavió el albornoz y una toalla en la cabeza con el estilo más suní que pudo y salió a recibir sus habanos y sus esporas de baño de esa guisa, con el consiguiente descojone del empleado del Hotel.

Durante esos primeros 2 o 3 años las noches las amenizaba Rafa, un viernes sin él no era igual de divertido, y algunos botellones se convirtieron en legendarios, como aquella vez que estábamos en La Victoria y Rafa (torrentista y fan del Fary declarado) estaba presumiendo enseñándonos su carnet del Club de Fans de El Fary. En ese momento apareció un individuo bastante poco agraciado fisicamente que nos espetó: "Killo, ese 'carné'... ¿de quien é?", a lo que Rafalín, henchido de orgullo, respondió: "Mío, ¿por qué lo preguntas?".

La respuesta nos dejó atónitos: "Pué, porque yo tengo otro iguá" dijo el individuo al tiempo que sacaba de su cartera el susodicho documento. Lo que vino después fue una carcajada generalizada de todos ante lo surrealista de que dos miembros veinteañeros del Club de Fans de Jose Luis Cantero se encontraran en medio de un botellón. Nos reímos todos menos Rafa y su 'compañero', que se fueron a echarse una copa juntos y a discutir cuál era la mejor canción de su ídolo.


Pero luego llegó algo que lo cambió todo. El padre de Rafa, que estaba muy enfermo, murió. Y yo pienso que Rafa, que debería haber tenido tiempo suficiente para prepararse para ese momento y hacerse a la idea, puesto que sabía lo grave de la enfermedad de su padre, nunca lo dió por perdido y siempre pensó que se iba a curar. Así que eso fue un palo terrible.

Rafalín dejó los estudios, se puso a trabajar y el caracter le cambió profundamente. Y aún así, todavía tenía algunos ademanes de crack, puesto que nunca dejó de serlo: ("Oye, invitadme a una copa que estoy tieso. ¿No veis que soy huerfanito de padre?").

Cuando murió mi abuela, un compañero de mi madre le mandó un bonito mensaje que decía algo así como que no hay peor momento en la vida que la muerte de un padre/madre, puesto que con él/ella también se va una parte de tí.

Y en cierto modo con el padre de Rafa se fue parte de su vitalidad.

El resto es más o menos conocido... una vida de altibajos que cada vez era más inestable y en la que algunos, y yo me incluyo de primero, pudimos haber hecho mucho más.

El martes 6 fue su entierro, en la Iglesia de Capuchinos que guarda las imágenes de su Hermandad, que en ocasiones el llevó a hombros. Yo no lloré, no porque no estuviera apenado; no porque no me pareciera una tragedia irreparable que alguien con 25 años muera de una forma tan repentina e inesperada... sino porque no me hacía a la idea de verlo muerto; sólo podía imaginarmelo, vivo, asistiendo a su propio funeral y maldiciendo todo lo que no le satisfaciera... como que su coche fúnebre lo llevara un 'moreno' con calcetines blancos... ironías de la vida.

Desde luego a raíz de ese día el hubiera acuñado una nueva frase: "Que trabajas menos que el 4º cura concelebrante del funeral de Rafa Luna".

Después fuimos al Cementerio y allí lo dejamos: en un sitio del que no se va a mover hasta dentro de 75 años y en el que, lamentablemente, ya no podrá hacer 'de las suyas'.

Nos queda ahora su recuerdo, sus historias y sus 'enseñanzas'. Pero yo no voy a dejar de salir con él: el año que viene, el primer sábado de Mayo, yo (y los que quieran venir conmigo) iré por la tarde al Cementerio a verlo, y me tomaré algo junto al nicho de Rafa, para que vea que, aunque pasen los años, las buenas tradiciones no se pierden.

Y además de eso, de ahora en adelante, la última copa que quede en cada botella será siempre la suya: la copa de Rafa.

Tal vez no sea este el mejor homenaje posible, ni el más ortodoxo, pero es el que me sale del corazón. No creo que a él le hubiera gustado más una elegía 'Manriquiana', yo pienso que el desearía ser recordado como la fuente de sonrisas, diversión, buenísimos momentos y excelentes historias (que todos rememoraremos una y otra vez cada vez que nos juntemos) que fue.

Va por tí, amigo.

Rafael Oscar Luna Rojas

28-01-1983 / 04-05-2008

DEP

10 comentarios:

N@cho dijo...

DEP Rafa.

Yo no he tenido la suerte de conocerlo tanto como vosotros pero creo que si lo suficiente para entender este homenaje a Rafa, al menos ha producido en mi esa gran sonrisa y a la vez tristeza de la que hablas.
He leido muchos de tus textos Pablo, pero creo que esta es tu obra maestra. Un texto cargado de sentimientos que llegan a los que alguna vez conocimos a Rafa. Al menos a mi me ha llegado y como digo no llegue a conocerle bien.

Bonito homenaje

Nacho dijo...

DEP Rafa.

Yo no he tenido la suerte de conocerlo tanto como vosotros pero creo que si lo suficiente para entender este homenaje a Rafa, al menos ha producido en mi esa gran sonrisa y a la vez tristeza de la que hablas.
He leido muchos de tus textos Pablo, pero creo que esta es tu obra maestra. Un texto cargado de sentimientos que llegan a los que alguna vez conocimos a Rafa. Al menos a mi me ha llegado y como digo no llegue a conocerle bien.

Bonito homenaje

Anónimo dijo...

Una gran tristeza me lleno cuando conocí la noticia, inesperada, no daba credito. Para mi este homenaje es como dice nacho una obra maestra, muchas cosas se podrán decir de él, pero tantas verdades como las que has dicho en unas lineas no pueden ser olvidadas.

Me uno a tu iniciativa el primer fin de semana de Mayo, como nos solía decir el, copazo y a colgar la medalla.

El Austriaco

mayte dijo...

no se merecía menos rafalín, que un homenaje a su salud, yo estaré allí la primera, y espero que nos juntemos todos otra vez para recordar anécdotas como las que tú mencionas.
o como las frase típica de "vámonos al tetas", lo chungo es q estando yo tb la decía y yo soy tia.....jajajaja
y la vez que inundó un hotel en un viaje a republica dominicana...no coment, son cosas de rafalin.

DEP rafa

Mayte (o su herma como él me decía)

Anónimo dijo...

PABLO,ME ENCANTA QUE TENGAS UN CORAZON GRANDE Y QUE SEAS AMIGO DE TUS AMIGOS .HE LLORADO Y NO CONOCIA A RAFA .LO UNICO QUE PODEMOS HACER POR EL ES RECORDAR LAS COSAS BUENAS QUE HABRAN SIDO MUCHAS Y TENERLO PRESENTE EN NUESTRAS ORACIONES Y EN VUESTRO RECUERDO BESOS

Anónimo dijo...

Siempre recordare su buena educacion, su sonrisa y alegria que transmitia,sus frases cariñosas y el afecto que siempre demostro por los menos favorecidos en su implicacion como voluntario de Down Cordoba, bien como paje en las fiestas de Reyes que organizabamos en el Melia o acompañando a los chavales en sus campamentos. Nunca te olvidaremos.
Mª Jose.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Yo también conocía a Rafa, en su época de camarero en Seven (que por cierto, ya no existe este pub). No recuerdo bien cómo llegué a conocerlo, ni quien me lo presentó, pero lo que sí recuerdo es lo rápido que nos hicimos amigos. Aunque fue una amistad corta, pues al tiempo dejamos de quedar (algo que no viene a cuento, y que tampoco recuerdo muy bien por qué fue). Pero, sin embargo, tengo muy buen recuerdo de Rafa. Me quedo un momento de cuando iba con el a El Paso (en la Victoria), y nos tomábamos una cervecilla o lo que tocara, con nuestra tapita. Y él le decía al de la barra: “cuéntale a mi amiga el pedazo de salón que tenéis montado arriba”. Y el de la barra le seguía el rollo. Y Rafa seguía: ‘si si, allí montan unas fiestas increíbles, que tienen una mesa de billar y todo… es enorme’. Y claro, yo me imaginaba aquello… gigante, aun viendo el pequeño tamaño de la parte de abajo… me parecía extraño. Y claro, cuando subí al WC vi aquel mini almacén que arriba había. Que guasón, Rafa!
Pues eso es lo que me llevo de Rafa, su buen humor y las risas que me eché con él el poquito tiempo que compartimos.
No te olvidaré, Rafa.
D.E.P.

Anónimo dijo...

Hola,

Quiero darte las gracias por este homenaje a Rafa, cuando me entere de lo que paso, intente no pensar en ello..Al menos por un tiempo,sencillamente no podia asumir que Rafa ya no estuviera con nosotros...Yo me aparte de su vida dos años antes..Ya que no me gusto el camino que escogio,no lo ayude..No creo que pueda perdonarmelo en toda mi vida...Espero que este donde este, se encuentre en paz, definitivamente sin miedos ni temores. Yo estuve con el en esa habitacion del intercontinental que mencionas, nos tomabamos una pizza ya que no quedaban dietas al haberlo fundido todo en una habitacion doble, donde estabamos 6 personas(estupideces de la juventud),aun lo recuerdo con la cinta...Estes donde estes descansa en paz...Gracias por recordarlo

Anónimo dijo...

Gracias por lo bueno