Este año, al menos teóricamente, todos los alumnos que salimos del Colegio La Salle en el año 2003 deberíamos haber terminado nuestros respectivos estudios universitarios... pero como todos sabemos (en mayor o menor medida) eso es pura teoría.
Como diría Il Padrino de los Saparu: "De los 18 a los 23 sólo se vive una vez".
En aquel año 2003, allá por Mayo, tuve la suerte de ser designado para escribir el Discurso de Fin de Curso y para leerlo en la Ceremonia de Graduación. Puse todo mi empeño en hacer un buen discurso, con alguna nota divertida (sin pasarse... que el Hermano Benito estaría presente y los que hemos asistido a sus clases conocemos su 'peculiar' sentido del humor. En otra ocasión contaré una anécdota que aconteció cuando el Hermano Jose Luis Palmero (aka Hermano Benito) nos recriminó opinar que la Iglesia estaba corrupta...), y a pesar de las continuas correciones por parte de D. Antonio Arias de Saavedra (mi gran valedor y al que debo en gran medida haber sido elegido como autor) finalmente conseguí terminar el Discurso.
No obstante, el día de la ceremonia lo recordaré siempre con un amargo sabor de boca, ya que fue el día de una de mis mayores derrotas (al menos de una de las que más me molestaron).
No me considero un mal declamador, y sin embargo aquel día lo hice rematadamente mal.
La acústica del Pabellón Polideportivo no era la más adecuada (ni siquiera era digna de un acto así pero no le echemos la culpa al empedrado...), pero además yo me puse tremendamente nervioso, y eso que presumo de no amedrentarme ante el público (de hecho me gusta bastante hablar para los demás, y los que me conocen lo saben).
Tal vez fuera por la presencia de mis padres, o por la de los padres del resto de alumnos, o por el hecho de que tenía al Hermano Benito a 35 cm de mi retarguardia (en una supuesta posición de 'apoyo logístico' que nadie le pidió que tomara) susurrándome indicaciones sobre mi lectura, pero el caso es que nadie se enteró de la mitad del discurso.
Eso ya no tiene arreglo y queda para mí como un fracaso personal y una oportunidad perdida...
Por circunstancias de la vida no me graduaré el año que viene como debería. Independientemente de eso, puedo asegurar que, dadas mis discretas calificaciones, esta vez no seré designado para dirigirme a mis compañeros de promoción (mis nuevos amiguitos de la Promoción 2004 de Ingenieros de Telecomunicación).
Por eso, porque algunos si que os habéis graduado recientemente y acabáis de asistir a ceremonias con discursos similares y porque estamos en verano y no me apetece pensar nada mejor para escribir, os voy a encasquetar el Discurso de fin de Curso de la Promoción de alumnos del 2003 del Colegio La Salle.
Lo pongo en un post aparte para no eternizar este.



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